Si estás leyendo este artículo, casi, casi me juego un ojo de la cara que es por una de estas tres razones:

  • Vas a pasar unos días en Bilbao y, aparte de la gran ciudad, quieres saber qué más puedes ver en los alrededores. Has escuchado algo sobre un puente colgante que es Patrimonio de la Humanidad y el cerebro te ha hecho chiribitas.
  • Vives cerca de Bilbao y estás buscando planes para una escapada de fin de semana.
  • Te pica la curiosidad y has sentido unas ganas irrefrenables por conocer esa historia no contada que tiene como escenario este puente y sus alrededores. Aviso: el relato incluye amoríos, despedidas y tiene final feliz.

Si has hecho check en alguna de las tres opciones, estás de suerte.  En 3 minutos de lectura vas a encontrar lo que vienes buscando: información para ganar todas las partidas de Trivial familiares de aquí a 50 años, una escapada planificada, un hotel diferente y una historia de la que poco se habla.

Ponte cómoda en tu sillón, ¡empezamos!

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¿Dónde está el puente colgante?

El puente colgante une las dos márgenes u orillas de la ría de Bilbao. En la margen izquierda se sitúa la villa de Portugalete y en la margen derecha la ciudad de Getxo.

Quizás, en alguna verbena hayas dado lo mejor de ti cantando: “desde Santurce a Bilbaooo, vengo por toda la orillaaaa…”. Pues bien, esa orilla de la que habla la canción es la margen izquierda, la misma en la que se encuentra Portugalete.

Para comprender dónde está exactamente el puente, lo mejor es que eches un vistazo a este mapa de Google Maps. El mar entra hasta Bilbao a través de una lengua de agua, la famosa ría y puedes cruzarla por 13 puentes, uno de ellos es el protagonista de este artículo.

¿En qué se diferencia un río de una ría?

Si alguna vez te has preguntado por qué llaman ría a lo que aparentemente parece un río, la respuesta es la siguiente: la ría es el tramo en el que se mezcla el agua del mar con la de un río, en este caso, la ría de Bilbao une el mar Cantábrico con el agua dulce del río Nervión trazando un canal navegable de 23 km entre Bilbao y la desembocadura en mar abierto.

puente colgante Portugalete altura
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Historia del puente colgante de Portugalete (para gente que odia la historia)

Antes de meterte en harina con dudas sobre dónde comprar las entradas, cómo llegar o cómo cruzarlo, es importante que conozcas la historia del puente. Tranqui, no te voy a freír a datos ya que no vas a retener ni uno.

Sé perfectamente que por tu cabeza pasan pensamientos como:

—No recuerdo ni el nombre cuando me presentan a alguien como para acordarme del año en el que nació San Periquín.

Efectiviwonder. Este tipo de información hay que recibirla in situ con una buena guía que te transmita pasión y una experiencia inolvidable pero creo que te vendrá de perlas saber cuatro cositas para convencer a tu churri, madre, padre o cuñado de que, esta visita, es imprescindible si viajas a Bilbao.

Antaño, se puso de moda en Europa (entre la gente de parné) ir a tomar “baños de mar”. En el siglo XIX el mar era como el ibuprofeno de hoy en día: un cura todo. Lo mismo daba que tuvieses acné que almorranas, un poquito de agua salada y como nuevo.

Siguiendo los consejos médicos, cada finde la burguesía petaba las zonas de playa y marisma próximas a Bilbao y los balnearios que se levantaron a orillas de la ría.

Ahora imagina que tú eres un burgués o burguesa de la época, vives en la margen izquierda y quieres pasar el día en el balneario de la margen derecha que está tan de moda. O montas a toda la familia en un bote cutre con doscientos trastos y por si acasos o te cruzas toda la ría abajo y ría arriba. Vamos… un rollo.

Si a esto le sumas que la ría de Bilbao se estaba convirtiendo en uno de los puertos fluviales con más tráfico naval de la época y, que mejorar la comunicación y el transporte de mercancías entre ambas márgenes, era muy necesario por el petardazo que estaba pegando Bilbao… tienes la respuesta y el origen de la construcción del puente.

Realmente, esta fue la razón principal de su construcción pero el tema de los balnearios y los baños de mar tiene su aquél y es importante conocer el panorama de esta zona en la época.

Para solucionar todo esto, no diseñaron un puente normal, no.. ¡que esta gente es bilbaína hombre!

Alberto Palacio (el CEO 😆) ideó un puente que no interfiriese con el tráfico naval de la ría (era el momento de la industrialización y por allí pasaban más barcos que personas por la Gran Vía en Navidad) y que, además, pudiese transportar personas, coches, caballos, perros y gallinas si hacía falta.

Y así, como que no quiere la cosa, inventó el primer puente transbordador del mundo de estructura metálica, un auténtico sueño de hierro hecho realidad. El puente colgante no tiene carretera sino una barquilla transbordadora que pende o cuelga de unos cables y transporta de todo por el aire entre ambas orillas. De esta forma, los barcos pueden salir y entrar a sus anchas (siempre y cuando la barquilla no esté en mitad del recorrido, pero esto, como imaginas, está bien organizado).

Aquí puedes echar un vistazo a precios, horarios y reservar directamente.

puente colgante Portugalete patrimonio de la humanidad
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¿Cómo ir al puente colgante de Portugalete?

Puedes acceder al puente colgante tanto desde Portugalete (margen izquierda de la ría) como desde Getxo (margen derecha). Si optas por hacerlo desde Portu, las mejores opciones de transporte son:

  • Coche. La distancia que separa Portugalete de Bilbao es de 13,5 km. En coche tardarás más o menos 20 minutos por la A8.
  • Metro. Puedes coger la línea 2 y bajarte en la parada “Portugalete”, desde la estación hay 15 minutos caminando hasta el puente.

En caso de que te venga mejor hacerlo desde la margen derecha, osease por Getxo, estas son las mejores opciones de llegar hasta allí:

  • Coche. Las carreteras de acceso son la BI 637 y la BI 711.
  • Metro: tienes que salir en la parada Areeta (línea 1) y desde allí tienes 800 m andando hasta el puente.
  • Bus: la línea de bus que tienes que coger es la A3411 de la compañía Bizkaibus y bajarte en la parada Bizkaia Zubia- Puente Bizkaia.
  • Taxi.
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¿Cómo subir al puente Bizkaia y alternativas para visitarlo?

Lo primero que debes saber es que, el puente de Bizkaia, además de ser un lugar turístico en sí mismo, es un medio transporte diario en la vida de los portugalujos y getxotarras. Para ellos, la barquilla, es una parada más de metro, la cogen cada día para desplazarse entre ambas márgenes.

En función de su uso, hay dos tarifas y formas de visitarlo diferentes:

  • Como transporte habitual para cruzar de una margen a otra de la ría en la barquilla. La barquilla está en funcionamiento las 24 horas del día, 7 días a la semana y 365 días al año y el precio del billete varía en función de la hora del día en que quieras tomarla.
  • Como visita turística: incluye el ascenso a la pasarela para cruzar el puente colgante de Portugalete a pie y el regreso en la barquilla o transbordador con una capacidad para 6 coches y 200 pasajeros.

Mi consejo es que, ya que estás allí, cojas el billete “turista” y cruces la ría tanto por la pasarela como montada en el transbordador.

Como te he comentado un poco más arriba, la barquilla está abierta 24 horas al día pero el acceso a la pasarela no. El horario de visitas para acceder a ella es de 10 de la mañana a 19:00 o 20:00 de la tarde en función de la temporada.

Tomate tu tiempo en visitar el puente, en hacer fotos desde arriba y desde abajo. Cuando estés allí, trasládate en el tiempo e imagina cómo tuvo que ser su construcción, la imagen de la ría a finales del siglo XIX, los balnearios, los bañistas aburguesados disfrutando del arenal el fin de semana…

Ojo, si lo visitas en invierno, lleva ropa de abrigo ya que la pasarela superior no está cubierta y hace un biruji que no veas.

Los precios de los billetes son un dato que varían cada año y fluctúan más que el tiempo, por lo que no tiene sentido que te diga que cuesta X€ y que esto se quede desactualizado. Mira siempre la página web oficial del Puente Bizkaia para asegurarte el precio en el momento de tu viaje. Si eres jubilada, tienes hijos o eres periodista, puedes beneficiarte de algún descuento.

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Curiosidades sobre el puente colgante

El nombre

El puente colgante tiene más nombres que un hijo de la familia Borbón. Si has cuchicheado por Google, seguro que lo has visto escrito de varias formas: puente colgante de Portugalete, puente Vizcaya, Bizkaia Zubia, puente colgante de Bilbao, puente de Getxo, puente colgante de las Arenas, puente Palacio…

Su nombre oficial es puente Vizcaya (o Bizkaia en euskera) pero todo el mundo lo conoce como el puente colgante de Portugalete ya que es una de las localidades que une y la maquinaria se localiza en este lado de la ría.

El arquitecto

El diseño de esta maravilla arquitectónica salió de la cabecita del ingeniero Alberto Palacio, el constructor fue el francés Ferdinand Joseph Arnodin y el que puso la panoja Santos López de Letona, un empresario bilbaíno.

Seguramente no te quedes con ningún nombre así que te doy un truquito para recordar al menos uno, el de Palacio. ¿Sabes qué más hizo este señor? El Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid. Como ves, de Palacio a Palacio y tiro porque me toca. Por cierto, si conoces Madrid y no has estado visitándolo… no tienes perdón de Dios.

Altura

La pasarela peatonal del puente tiene una altura de 45 metros.

Así en numeritos, este dato seguramente no te diga ná de ná pero seguro que te queda más claro si lo comparas, por ejemplo, con la altura de la torre Eiffel. Es decir, la altura de la pasarela es similar a la altura del 2º piso de la famosa torre parisina.

La pasarela tiene una longitud de 160 m de orilla a orilla y la barquilla tarda 90 segundos en realizar este trayecto.

Patrimonio de la humanidad

Desde 2006, el puente de Bizkaia está dentro de la famosa lista que “etiqueta” aquellos lugares, construcciones, paisajes, etc. que deben preservarse por su enorme valor.

Fue el primer Patrimonio Mundial por la Unesco de Euskadi y el primero de carácter industrial de toda la península.

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Hotel Boutique Puente Colgante: una historia con final feliz

¿Y qué pasa con esa historia con final feliz? -te estarás preguntando.

Como en toda película, lo mejor, llega al final. Para meterte de lleno en esta historia, quiero que te relajes, hagas clic en el play que ves aquí debajo y te vengas conmigo al Portugalete de hace 200 años.

—¿Compay segundo? ¿Qué tiene que ver la música cubana con Portugalete? —estarás pensando.

¡Tranquila! Nos vamos de viaje virtual, sigue leyendo y lo entenderás.

puente colgante Portugalete cómo llegar

—¿Cuándo te volveré a ver Portugalete? —mascullas entre dientes.

Inspiras y tus fosas nasales se llenan de ese olor a mar que tanto amas. Una lágrima te recorre el rostro, creando una ría artificial sobre tu piel y separándola en dos márgenes. Son los últimos minutos del día, ese instante en el que los rayos de sol tiñen la desembocadura del Nervión de naranjas y rojos.

Mañana partirás para La Habana junto a tu padre, sin fecha de regreso. No sabes qué te deparará la vida, si volverás algún día o esta será la última vez que contemples un atardecer sobre las aguas del mar Cantábrico.

—¡Hasta siempre, te llevaré en mi corazón allá donde esté! —susurras en voz baja mientras caminas sin dejar de mirar el horizonte hasta perderte en la oscuridad.

Este señor es Manuel Calvo y Aguirre y, seguramente, estos fueron los pensamientos y emociones que tuvo el último día antes de su viaje al Nuevo Mundo, allá por 1834.

Todavía no existía el puente colgante ni Manuel sabía que iba a regresar a su tierra muchos años después y que, la ría y el puente de Bizkaia, iban a convertirse en un lugar de unión de culturas y de decorado perfecto para su legado.

En sus primeros años en Cuba, Manuel se ganaba la vida como “chico de los recados” y trabajó en una ferretería pero, como buen vasco emprendedor, tomó las riendas de su vida muy pronto. Compró una goleta (embarcación) y empezó a comerciar por las costas cubanas obteniendo muchos beneficios.

Una cosa llevó a la otra y con el dinero compró la ferretería en la que estuvo trabajando en sus tiempos mozos además de varias embarcaciones. El comercio de tabaco y otros productos le reportaron una gran fortuna que invirtió en la compra de fincas y cafetales, reconvertidos en plantaciones azucareras.

Manuel siempre tuvo en mente regresar a casa y pasar los últimos años de su vida cerca del lugar que le vio nacer, por ello, mientras vivía en Cuba, compró un terreno en la margen izquierda de la ría y ordenó levantar una villa de verano con sabor caribeño. Un edificio clasicista al más puro estilo cubano en el corazón de Portugalete.

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En 1898, con la proclamación de la independencia cubana, Manuel regresó definitivamente a su tierra. Volvió a contemplar la ría, el arenal y los grandes avances tecnológicos e industriales que había experimentado Bizkaia, entre ellos el puente colgante, un nuevo elemento en el skyline de la desembocadura del Nervión y de su residencia veraniega.

Nuestro protagonista no tuvo descendencia pero dejó algo muy valioso en herencia a su pueblo natal: su villa junto a la ría y el puente de Bizkaia. En su testamento cedió el palacio al Ayuntamiento de Portugalete con el fin de convertirlo en hotel y, con los beneficios que generase, dar de comer a los pobres en el comedor de beneficencia.

Un final feliz en tu historia, la de Manuel y Portugalete.

—¿Cómo dices Marta? ¿Qué tiene que ver esto conmigo? —te estarás preguntando.

Como has leído unas líneas más arriba, Manuel dejó la villa en herencia con un fin: convertirla en hotel. Pues bien este hotel, situado junto al famoso puente colgante,  sigue en funcionamiento hoy en día.

Tal y como quiso su propietario, destila “Caribe” por todos sus poros, tanto en lo arquitectónico como en sus habitaciones, decoración y gastronomía.

Pasar una noche en el Hotel Boutique Puente Colgante es viajar en el tiempo y en el espacio, adentrarte en La Habana y en la vida de nuestro protagonista.

¿Estás buscando un alojamiento diferente para tu escapada a Bilbao? ¿Algo más que el típico hotel funcional sin alma?

Te recomiendo mucho, mucho, mucho alojarte en este hotel y ser parte de la historia de Manuel creando tus propios recuerdos felices en él.

Aquí puedes echar un ojo a los precios de las habitaciones.

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Gracias a Hotel Boutique Puente Colgante por darme la oportunidad de descubrir la increíble historia que une La Habana con Portugalete y trasladarme de un plumazo a la perla del Caribe. 

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2 comentarios en “Todo sobre el Puente colgante de Portugalete [Una historia no contada con final feliz]