Te estarás preguntando…¿qué es un ghat? ¿un gato indio? NO. Los ghats son las escaleras o peldaños que descienden al río, en este caso el Ganges.

Varanasi tiene alrededor de 100 ghats y TODOS están llenos de gente y demás fauna a todas horas. En cualquiera de ellos te puedes encontrar:

  • Turistas
  • Hindúes venidos desde la otra punta del país esperando su muerte.
  • Búfalos de agua.
  • Vacas.
  • Conductores de barca que te dan la chapa durante horas para que te montes con ellos y veas el amanecer o atardecer.
  • Niños que te entregan ofrendas (a cambio de rupias por supuesto).
  • Sadhus muy auténticos que parecen sacados de una película de los 60.

Todo un espectáculo digno de sentarte, y nada más y nada menos que observar y alucinar.

De todos los ghats hay 1 que no puedes perderte: Manikarnika; es el ghat más conocido de todos donde se llevan a cabo las cremaciones durante las 24 horas del día y los 365 días de año.

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¿Qué se siente en un ghat crematorio?

La experiencia de estar allí, en medio de todo el “sarao” es impresionante e impactante para nuestra mente occidental. La temperatura que alcanza el ambiente es infernal, las chispas de la madera quemándose saltan sin discreción por todas partes mientras los rituales siguen su curso. 

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Los rituales de incineración hindú

El cuerpo del difunto, vestido de naranja y cubierto de flores, es llevado en una camilla por los familiares hasta el ghat crematorio mientras cantan himnos fúnebres: “Ram nam sahta he”.

En el ghat, el cuerpo se sumerge en el río Ganges para purificarlo antes de la cremación, tras la inmersión se cubren con una especie de tela blanca y se untan con grasa para que “prendan” mejor. Para la incineración se utilizan entre 200 y 300 kilos de madera, la más cara y apreciada es la de sándalo, reservada para las clases pudientes.

Mientras, el hijo mayor del difunto (si el fallecido es hombre) o el esposo/hijo (si es mujer) se afeita la cabeza dejándose un mechón largo y se viste con una túnica blanca. Él es el encargado de prender la pira funeraria.

Una vez incinerado el cuerpo, las cenizas y los huesos que no se han quemado (la pelvis no suele llegar a consumirse completamente) son recogidos y arrojados al Ganges.

Los cuerpos son incinerados con joyas por lo que los responsables del ghat, a la hora de arrojar las cenizas, batean los restos en busca de algún tesoro con el que, supuestamente, se financiará la madera de aquellos que no pueden permitírsela.

No todos los hindúes son incinerados, muchos de ellos tras su muerte son arrojados al río «tal cual», entre ellos están:

  • Pobres que no pueden permitirse pagar la madera para la incineración (por ello, mientras el responsable del ghat te explica el funcionamiento y cada paso de los rituales, intentará conmover tu corazón y que sueltes unas rupias para esos pobres que no pueden costearse su camino al Nirvana).
  • Niños menores de 12 años.
  • Mujeres embarazadas.
  • Fallecidos por la picadura de una cobra.
  • Leprosos o enfermos de varicela.

Todos ellos son considerados puros y arrojados al río sin incinerar.

A todos estos rituales funerarios sólo asisten los hombres. No verás ninguna mujer en los alrededores (a no ser que sea turista) ya que las mujeres son «demasiado sensibles» y sus lágrimas no son bien aceptadas por los machotes indios en un momento, para ellos, de alegría.

Otra de las explicaciones para la ausencia de sexo femenino en este tipo de rituales funerarios son los dramáticos hechos que narran cómo algunas mujeres han llegado a arrojarse a la pira de sus maridos e hijos.

Se han dado casos en los que la familia del marido ha arrojado a las llamas a la viuda del difunto para evitar hacerse cargo de su manutención y cuidado. ¡Estos sí que son unos suegros majos eh!

Si ya estás en modo «alucina pepinillos» con todo esto que estás leyendo, no te pierdas el resto de locuras que puedes ver y hacer en Varanasi.

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Foto: Michał Huniewicz

qué hacer en Varanasi
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4 comentarios en “Manikarnika Ghat de Varanasi: muerte y vida se dan la mano