Jerusalén: todos para una y una para todos

Qué ver en Jerusalén | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Eran una, dos y tres.

Las famosas religiones.

Una molesta picazón,

siempre va con ellas

Judaísmo, Cristianismo e Islam son

Las tres religiones

Sus disputas más de mil

Nunca tienen fin.

 

Lo siento y te pido mil disculpas.

Te he metido la canción de Los Mosqueteros hasta el esternón, y no vas a parar de tararearla en todo el día, pero es que… no he encontrado mejor letra (tuneada) para transmitir el batiburrillo de sensaciones que percibes al pasear por la, tres veces santa, ciudad vieja de Jerusalén.

Sí, hay un pequeña paradoja en el guión de mi nuevo hit. Los tres mosqueteros se llevaban a las mil maravillas y aquí, judíos, musulmanes y cristianos, bien, lo que se dice bien… no es que se lleven.

El ambiente que emana de cada rincón es parecido a…

¡Chan, chan, chaaaaaan! (Imagina una voz en off de terror).

La cena de Nochebuenaaaaa

De todos es bien sabido que, las cenas familiares navideñas, son como la caja de Pandora.

Que si…: —Yo NO me siento al lado de la tía Maruja porque no la aguanto—. —Este siempre ha sido mi sitio para comer desde que nací y no pienso cambiarme para que se ponga mi primo pequeño—. —El tío Javier siempre tiene que tener la razón en todo y paso de sentarme en frente—. —Si para que hablas si no tienes ni idea de qué pasó—.

—¡Haya paz por Dios!—, entra tu madre gritando.

Tu primo empieza a comer antes de que la yaya bendiga la mesa porque es ateo.

Se monta “el cristo padre” porque tu prima se ha hecho vegana y no piensa probar el cochinillo…

Pues eso… Ojo con soltar un comentario tonto que encienda la mecha porque se lía parda.

Así es Jerusalén. Una gran cena familiar.

Embajadores con B | Rojo Cangrejo Blog de viajes

La ciudad intramuros está dividida en 4 barrios, cortados a escuadra y cartabón. Cristianos, judíos, musulmanes y armenios “conviven” en menos de un 1 km², juntos pero no revueltos, y todos, absolutamente todos, argumentan que la ciudad es suya:

  • Que allí murió Jesucristo y resucitó.
  • Que desde allí ascendió Mahoma a los cielos.
  • Que es la ciudad de David y allí están los restos del Templo del rey Salomón, osease el muro de los Lamentos o Lamentaciones.

He aquí el plano de la ciudad vieja de Jerusalén:

Mapa de Jerusalén | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Quizá hayas llegado hasta este artículo buscando info para tu próximo viaje a Jerusalén y quieres saber qué hacer en la ciudad y alrededores y cuáles son esos lugares imprescindibles que no puedes perderte ni “jarta de vino”.

Te propongo algo.

¿Qué te parece si entras conmigo en una máquina transportadora y nos paseamos por el cogollito de Jerusalén antes de poner un pie allí?

Este viaje virtual te hará entender a las mil maravillas ese batiburrillo de culturas y religiones que intentan convivir en una única ciudad al igual que tú lo haces en la cena de Nochebuena.

 Preparada, lista… ¡nos vamos a Jerusalén!

Barrio cristiano de Jerusalén | Rojo Cangrejo Blog de viajes

El murmullo es constante.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

El sonido de las oraciones cristianas retumba en tus oídos a cada paso.

Miras desconcertada a los grupos de personas que se amontonan cada pocos metros, absortos en sus plegarias.

Durante unos segundos, te paras a pensar qué significa esto para ellos. Tras una vida llena de fe, han cumplido su sueño de viajar hasta Tierra Santa, el lugar en el que murió Jesús, y la emoción se acumula en sus ojos.

Unos ojos emocionados que te recuerdan a los de tu abuela.

—¡Ay yaya! Ojalá hubieses podido recorrer cada estación de las 14 que forman la vía Dolorosa o vía Crucis—.

Una ruta que comienza en la Puerta de los Leones y recorre la ciudad vieja de Jerusalén, de oeste a este.

Un camino que está grabado en tu mente desde la infancia, a base de clases de religión y catequesis. El mismo que llevó a Jesús desde el Palacio de Pilatos hasta el Gólgota o monte del Calvario donde fue crucificado y enterrado.

14 etapas que narran los últimos momentos de su vida.

14 momentos que te cortarán la respiración. Seas o no seas creyente.

El fervor que emana de esas callejuelas te contagia y va in crescendo en cada estación:

  • Estación 1. Jesús es sentenciado a muerte en el Palacio de Pilatos.
  • Estación 2. Jesús comienza a caminar con la cruz a hombros.
  • Estación 3. Jesús cae por primera vez
  • Estación 4. La Virgen María se encuentra con su hijo cargando la cruz.
  • Estación 5. Simón el Cirineo le ayuda a Jesús a llevar la Cruz.
  • Estación 6. Verónica limpia el rostro de Jesucristo con un sudario.
  • Estación 7. Jesús cae por segunda vez.
  • Estación 8. Jesús consuela a las mujeres que lloran por él.
  • Estación 9. Tercera caída de Jesús.
  • Estación 10. Despojan a Jesús de sus vestiduras en el monte del Cal…

 

Miras a un lado, miras al otro. Nada.

Giras como una peonza sobre ti misma. Nada.

¿Cal qué? ¿Dónde está el monte del Calvario?

En el lugar en el que esperabas contemplar un monte (o por lo menos un poco de tierra amontonada), se alza el edificio más sagrado para el Cristianismo: la basílica del Santo Sepulcro, cuya construcción se remonta al siglo IV d.C.

Basílica Santo Sepulcro | Rojo Cangrejo Blog de viajes

¡Qué le vas a hacer! A Constantino y a su madre Elena les pareció bien cargarse el templo pagano que allí había y montarse una iglesia, 300 años después de que Jesús exhalase su último aliento sobre ese montículo.

Tras unos segundos de decepción y pensamientos del tipo:

—Joe, yo quería ver el monte con las cruces clavadicas. Sí así, en plan masoquista—, cruzas el umbral de la puerta emocionada.

Has leído tantas historias sobre la Vera Cruz que es inevitable sentirte protagonista de la última novela de turno.

¿Qué tesoros te esperarán tras esos sillares?

Basílica Santo Sepulcro | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Oscuridad.

Te sientes como cuando se va la luz en un bar. Territorio desconocido a tu alrededor.

Procuras no moverte mucho por si las moscas.

—Perdone, perdone, yo es que… no veía—.

Tardas unos segundos en que tus pupilas se acostumbren a ese nivel de luz cavernoso.

Cuando por fin abandonas la ceguera, observas como, a tu derecha, hordas de gente ascienden por unas escaleras.

—¿Será el cielo?—, te preguntas.

NO. Es la subida a la cima del Gólgota o Calvario, ese monte tipo Everest que estaba en tus pensamientos.

Allí arriba se encuentran las “casi” últimas etapas de la Pasión:

  • Estación 10. Jesús es desnudado.
  • Estación 11. Jesús es crucificado.
  • Estación 12. Jesús muere.
  • Estación 13. Jesús es bajado de la cruz.

En el centro del espacio, bajo un altar, los devotos se arrodillan, tocan y besan un agujero tras hacer la cola pertinente.

El tiempo es limitado.

El “guardián” del lugar, un sacerdote de la iglesia Ortodoxa, determina cuántos segundos puede permanecer cada uno de los fieles en el lugar en el que, hace casi dos mil años, estaba clavado un trozo de madera con forma de cruz y un hombre agonizante.

Con cara de pocos amigos, cada X segundos, vocaliza algo así como:

—Siguiennnnte—, en idioma no entendible por un ser humano.

Podrías quedarte allí plantada horas. Contemplando el fervor religioso y la energía que irradia ese lugar. Tanta, que por unos momentos olvidas tu ateísmo.

Estación 11 de la Vía Dolorosa | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Decides dejar paso a los miles de fieles que buscan su espacio y, antes de que te arrolle la muchedumbre, enfilas de nuevo las escaleras.

Abajo, observas cómo la gente se amontona de nuevo sobre una piedra. Es la Piedra de la Unción, el lugar donde fue ungido y perfumado el cuerpo de Jesús por su madre y María Magdalena antes de ser depositado en la tumba.

—¡Esto sí que es una clase de historia religiosa y no lo que estudiaba en el cole!—, piensas.

Basílica Santo Sepulcro | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Sigues caminando hasta que te topas con la cola de las colas. ¡Ni el Dragon Khan en sus buenos tiempos tenía tal afluencia! De 4 a 5 horas de espera.

¿Para qué?

Para contemplar la tumba de Jesús.

—Uff, demasiado tiempo—.

—Quizás la próxima vez. Siempre hay que dejar algo sin ver para regresar de nuevo, ¿no?—.

Al salir, escuchas a un grupo de españoles. Por sus caras de “no me creo lo que me estás contando”, comprendes que el guía les está relatando algo muy interesante.

Te acercas un poco más para poner la oreja:

La Basílica del Santo Sepulcro es de todos y de nadie y se reparte como una tarta de cumpleaños en una fiesta multitudinaria—.

—Casi, cada una de las iglesias o facciones cristianas que existen en el mundo, tiene una pequeña porción de esta basílica—.

—Entre ellas se llevan taaaaaaaaan mal que desde el siglo XII, los encargados de abrir y cerrar las puertas cada día no son cristianos—.

—¿Sabéis quién tiene las llaves del Santo Sepulcro? ¡Una familia musulmana! grita el guía enérgicamente.

—¡Cómo está el patio! Los humanos somos la repera—, piensas.

Es hora de cambiar de escenario.

En filas de nuevo la calle y, en unos pocos metros, observas que algo ha mutado.

Ni oraciones cristianas, ni Vía Dolorosa. A tu alrededor, los turbantes y las letras árabes te dan la bienvenida al barrio musulmán.

barrio musulmán de Jerusalén | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Continúas caminando observándolo absolutamente todo. Los niños pasan corriendo a toda velocidad.

—Nsala malekum—, escuchas a tu izquierda o algo así has creído entender.

Un abuelete sentado en una silla viejuna te mira sonriendo. Le devuelves la sonrisa y de tu boca sale un tímido:

—Malekum nsala—,  pronunciado con acento de Albacete.

Te sorprende la sensación de tranquilidad que se respira.

Sigues callejeando. Mirando aquí y allí hasta que de repente…

—Uy, ¿y esta gente de negro que parece salida de una peli de…?—

Barrio judío de la Ciudad Vieja | Rojo Cangrejo Blog de viajes

De nuevo, sin darte cuenta, has cambiado de barrio.

Estás en la zona judía.

Las órbitas se te salen de los ojos.

Sí. Has visto esos atuendos en la tele pero contemplarlos ahí, en directo, impresiona. ¡Los judíos que se paseaban por Tel Aviv no tienen nada que ver con estos!

Ellos vestidos de negro de arriba a abajo.

Judío Ortodoxo en Jerusalén | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Los pantalones les llegan a media pierna y en las pantorrillas lucen medias negras, de esas bien tupidas, con las que podrían pasar 100 inviernos en el Pirineo.

A cada lado de la cara las patillas se enriscan sobre sí mismas formando unos tirabuzones perfectos. La Torá ordena no cortarse el pelo que nace a los costados de la cabeza y, los más ultra ortodoxos, lo siguen a rajatabla.

El kipá o gorrito judío cubre la cabeza de los hombres y sobre éste colocan un sombrero de ala ancha que parece quedarles más bien pequeño.

Se cubren dos veces la cabeza para recordar que, por encima de ellos, siempre está Dios.

Ellas lucen peluca.

Por decreto religioso, las mujeres casadas no pueden mostrar el cabello en público, algo que se reserva a la intimidad de su casa.

Sigues caminando sin a penas pestañear. Pasear por la ciudad vieja de Jerusalén te está dando una lección magistral de religión, historia y cultura.

La calle cada vez está más concurrida. Los judíos ortodoxos salen de sus casas con ritmo apresurado.

—¿A dónde irán con tanta prisa?—, te preguntas.

Miras el reloj. Las 5 en punto y ya está anocheciendo. Giras a la derecha y de repente te lo encuentras de morros.

Muro de Las Lamentaciones en Jerusalén | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Allí al fondo, imponente, el Muro de Los Lamentos o Lamentaciones.

El único resto que quedó en pie del Segundo Templo de Salomón tras ser arrasado por los romanos.

El lugar en el que el sionismo quiere levantar el 3º templo para cumplir así la profecía tras la cual Jesucristo regresará a la tierra.

¿El problema?

La tierra que está tras ese muro pertenece a los musulmanes y, para ellos, no es un trocito cualquiera. Allí, en el Monte del Templo, está la cúpula de la Roca, el lugar desde el que Mahoma ascendió a los cielos.

Ahora entiendes por qué caminaban con tanta prisa como si fuese el primer día de rebajas. El día sagrado para los judíos, el Sabbat, comienza con el atardecer del viernes.

Te acercas hacia El Muro.

El espacio está dividido en dos secciones, una para los hombres y otra (mucho más pequeña) para las mujeres. Nada de mezclarse, como en las cenas del pueblo, hombres con hombres y mujeres con mujeres… en fin.

Cruzas el umbral de la “entrada de mujeres” y vas caminando lentamente hacia la mole de piedra.

—Pom, pom, pom—, se escucha.

Muro de Los Lamentos en Jerusalén | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Es el sonido que provocan las palmas de las manos al golpear la piedra.

Cientos de mujeres se agolpan en primera línea, como si de una trinchera se tratara, para rezar La Torá. Lo hacen con los ojos cerrados, ensimismadas en sus plegarias, mientras siguen golpeando el muro como si quisieran derribarlo.

Llevas 10 minutos clavada como un palo al suelo, sin moverte ni 5mm.

La energía que emana de ese muro es increíble, algo similar a lo que has sentido en la Estación 11, el lugar en el que fue crucificado Jesús.

Dos religiones, dos culturas opuestas y una sensación similar. ¿No es paradójico?

Un imagen te saca de tus pensamientos.

Cientos de papelitos convertidos en una bola minúscula se amontonan en cada una de las grietas del muro.

Mujer judía en el Muro de Los Lamentos | Rojo Cangrejo Blog de viajes

—¿Qué son?—, preguntas a la mujer que está a tu lado.

—Deseos—, responde con una sonrisa.

No te lo piensas dos veces. Sacas tu libreta de la mochila y con tu mejor letra escribes…

Jerusalén: todos para una y una para todos.

Cúpula de La Roca en Jerusalén | Rojo Cangrejo Blog de viajes

Si quieres hacer un viaje parecido al nuestro, pásate por cualquier agencia de B the travel brand y echa un ojo a las posibilidades que te ofrecen para conocer Tierra Santa.

Mientras tanto, puedes ver el vídeo en el que aparecen mis compañeros de viaje (seguro que los conoces) y una servidora, en el que te contamos algunas impresiones y tips sobre Israel.

Blog de Viajes Mochileros

2 Comentarios

  • Fredy dice:

    Hola Martha
    Me encanto leer el blog con la informacion llena de historia Jerusalen! imagino viajar con la fe de punta pero estar ahí debe ser toda otra historia,
    Saludos

    • Marta dice:

      Hola Fredy

      Así es, pasear por Jerusalén te pone los pelos de punta, es increíble todo lo que transmite ese lugar.

      Ojalá puedas probarlo en tus carnes muy pronto.

      Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *