¿Qué ver en Lisboa en 3 días? La guía que no te esperas

qué ver en Lisboa en 3 días

Saudade.

Esta es la primera palabra que tienes que conocer antes de visitar Lisboa.

Pero… ¿qué leñes es saudade?

No es hola, ni adiós, ni gracias, ni por dónde se llega a “X” lugar. No es un lugar, ni una comida, ni cualquier palabra que utilices en tu día a día.

Saudade es un sentimiento.

Saudade es melancolía; es esa tristeza alegre que te invade por dentro al recordar a personas que ya no tienes cerca o momentos del pasado que fueron la pera.

Bueno, no nos engañemos, saudade también es esa ilusión rota al imaginar cómo te metes doblada una tableta de chocolate y cuando llegas a la cocina solo queda el envoltorio vacío.

Sí, esa cosa que se te queda dentro, esa especie de agonía con banda sonora triste, esos segundos de muerte súbita, el sabor agridulce… ESO, eso es saudade.

Llegado este momento, te estarás preguntando:

¿Qué me está contando esta tía y qué tiene que ver esto con una guía de Lisboa?

Para descubrir Lisboa, además de rellenar un listado de “cosas que ver” e ir tachándolos como buen turista, es importante rascar un poco más en su historia y en su forma de vida. De esta forma entenderemos cómo son los lisboetas y ahí vamos, al meollo de la cuestión: a la saudade.

Este sentimiento se respira en cada rincón de Portugal, y por ende de Lisboa. Se puedes atisbar en su música tradicional (el Fado), en sus fachadas desconchadas, en sus paredes de azulejos, en sus calles de viejos adoquines, en la luz que ilumina la capital lusa y hasta en el traductor de Google.

¿No te lo crees?

Prueba a meter cualquier frase en castellano y escúchala en portugués. Lo mismo da que pongas: “hoy tengo para comer macarrones con tomate” que “dame un poquito de dinero”. La melancolía, la saudade, está presente.

Para acercarte más a ese sentimiento mientras conoces algunos de los sitios que no puedes perderte en Lisboa… ¡Dale al PLAY y disfruta de la guía!

La ciudad de las siete colinas

Al igual que ocurre en la “ciudad eterna”, Lisboa nació entre 7 colinas y con mucha mitología de por medio.

Según cuenta la leyenda griega, la capital del fado fue fundada por Ulises (Odiseo) tras su huida de Troya (parece que el chaval les sacaba más ventaja a sus persecutores que Usain Bolt porque ya me dirás tú sino…).

Este puerto natural con vistas al océano Atlántico, regado por las aguas del río Tajo, le pareció un buen lugar para fundar la ciudad de Olissipo, actual Lisboa.

Las similitudes que podemos encontrar entre la capital lusa y Roma se cuentan a montones y ambas conservan de una forma muy especial ese aura de misterio que las hace únicas.

INCISO

¿Nunca te ha parecido rara la forma de la península Ibérica? ¿Has pensado alguna vez que Portugal tiene cara de persona conocida?

Después de mucho tiempo, he encontrado la solución. No sé si fue antes el huevo o la gallina pero Portugal es…

Portugal es este señor, el del anuncio de Loewe. Ahí lo dejo.

Mapa de Portugal cara

¿Qué sientes la primera vez que ves Lisboa?

Lisboa es una mezcla rara. Es el resultado de meter en una coctelera muchos ingredientes conocidos que dan como resultado un cóctel único.

La primera reacción que tendrás cuando pongas un pie en Lisboa es una mueca de asombro mezclada con una sonrisilla. Más o menos la misma cara que se te pone cuando contemplas un 600 por la calle, esa sensación de:

“Madre mía… y este trasto sigue vivo pero qué alegría. Eso era una coche y no las caquillas que hacen ahora y se rompen en dos días”.

Con Lisboa ocurre lo mismo.

Todo está hecho un “Kris Kristofferson” (un Cristo). Los adoquines sueltos, las fachadas desconchadas, la decoración es la misma que la que tenía tu yaya en la cocina, los taxistas no llevan cinturón y la americana de pana sigue pegando fuerte.

Pero mola. Mola MUCHO.

¿Por qué? Porque tiene esencia propia y se siente en cada rincón. La mayor parte de las ciudades europeas la han perdido para convertirse en calcos unas de otras pero Lisboa… ¡todavía resiste!

Paseando por el barrio de Alfama puedes transportarte al pasado en un segundo y sentir que estás en un pueblecito de hace 200 años.

Otra cosa curiosa que sentirás en Lisboa es desconcierto.

Por unos segundos el cerebro te hará cortocircuito al contemplar:

  • Un puente como el Golden Gate de San Francisco. Se trata del puente 25 de Abril, un puente colgante que atraviesa el cauce del río Tajo y tiene 2 km de longitud (hay que pagar peaje por atravesarlo si vienes desde Madrid).
  • Una escultura gigante muy parecida al Cristo Redentor de Río de Janeiro.
  • Trescientos tuk-tuk (una especie de moto con carricoche) a toda mecha por las calles como si fuese Tailandia.

Tras este preámbulo, vamos con los datos útiles para viajar a Lisboa, esos que estás buscando desde que has comenzado a leer este artículo.

qué ver en Lisboa en 2 días

¿Cómo llegar a Lisboa?

  • AviónDesde varias ciudades de España tienes vuelos tirados de precio 
  • Tren. Desde Madrid tienes un tren diario nocturno hasta Lisboa. Sale a las 21:43 y llega a Lisboa a las 7:20 de la mañana.
  • Coche. Fue la opción por la que nos decantamos nosotros. Desde Madrid son unas 6 horas de trayecto. Te recomiendo que eches gasolina antes de abandonar España porque en Portugal es bastante más cara.

El aeropuerto está a 7 km del centro y para llegar hasta él puedes utilizar varios transportes:

  • Metro.
  • Autobús local. Hay 5 líneas de la compañía Carris. Puedes comprar la tarjeta “7 colinas” en el puesto de periódicos del aeropuerto. Es una especie de bono de transporte recargable, lo mejor es recargarla diariamente con el “bono diario” que cuesta unos 6€ y puedes montarte en todos los transportes (tranvía, autobús y elevador) las veces que quieras ese día.
  • Aerobus. Es un autobús que va directo del aeropuerto hasta el centro. Pasa cada 20 minutos desde las 8:00 hasta las 23:00.
  • Taxi. Los taxis en Lisboa son mucho más baratos que en España (que en Donosti desde luego). Si llevas maleta te cobran un plus, como en todos los sitios, pero son una buena opción.

Qué hacer en Lisboa por la tarde

¿Dónde dejar el coche en Lisboa? El truco

Seguro que te has planteado viajar a Lisboa en coche pero has desechado la opción porque no sabes qué hacer con el coche allí y te da miedito que te salga el parking por un ojo de la cara, ¿verdad?

Tengo un truquete.

Existe una empresa que saca “ofertas” en determinados parkings por 4€ el día.

Tienes que enviarles una solicitud desde esta web y ellos se ponen en contacto contigo vía email para explicarte cómo funciona.

En nuestro caso, dejamos el coche en el aparcamiento Marqués de Pombal. Al 4º día fuimos a por él y con el ticket y el vale que nos enviaron, pasamos por la cabina de información del parking. Allí lo validaron y listo.

¿Cuál es la pega?

No puedes tocar el coche en los días que esté en el parking. Es decir, no puedes cogerlo para ir a visitar otros pueblos cercanos y volverlo a dejar. Si además de Lisboa quieres visitar los alrededores tendrás que moverte en tren o planear el viaje de otra forma.

Qué ver en Lisboa en un fin de semana

¿Qué ver en Lisboa? Guía del turista raro

Si has saltado a este punto pensando que vas a encontrar un listado de lugares típicos y emblemáticos de Lisboa, del tipo La Torre de Belém, la Plaza del Comercio o el Monumento a los Descubrimientos… lo siento.

Este artículo no va de eso… ¡te lo avisé!

Cuando visito una ciudad me gusta descubrir lugares diferentes, bares curiosos, tiendas antiguas o restaurantes a los que no van tantos turistas.

Antes de meteros en harina, quiero que te hagas un esquema mental de Lisboa a través de sus barrios más conocidos:

  • Alfama. El barrio más antiguo de Lisboa y el más famoso de todos. En sus callejuelas podrás contemplar la verdadera vida de barrio, esa en la que los vecinos se conocen desde tiempo inmemorial y la colada limpia ondea en los balcones. En él se encuentra la catedral de Lisboa (Sé), el castillo de San Jorge y los miradores de “Portas do Sol” y “Santa Luzia”.
  • La Baixa. Es el ensanche de la ciudad, la parte llana donde están Zara, Mango y demás tiendas conocidas en las antípodas. Con esa referencia te haces una idea de cómo es esta zona, ¿verdad? Muchas luces y brillos y poca autenticidad.
  • Chiado y Barrio Alto. Es la zona que más me gusta, el Montmartre de Lisboa. La parte más bohemia, hipster, rara o como quieras definirla. Puedes pegarte media vida descubriendo locales chulísimos en los que comer o tomarte un café.
  • Belém. Está bastante alejado del centro, para llegar hasta allí lo mejor es coger el tranvía 15. En esta zona está el Monasterio de los Jerónimos y la famosa fábrica-pastelería de Belém, conocida por sus pasteles de Belém (hechos con hojaldre y crema). A mí me pareció muy sin más, vamos que estuvimos 10 minutos viendo la zona de la Torre de Belém y el Monumento a los Descubrimientos y nos piramos. Si tienes poco tiempo para visitar Lisboa me lo saltaba directamente a excepción de LX Factory, un espacio del que te hablo un pelín más abajo.

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Ahora que ya sabes de qué rollo va cada barrio, aquí va un listado de lugares que no puedes perderte si te gusta huir del turismo habitual.

  • LX Factory. Se trata de una antigua fábrica, la Companhia de Fiação e Tecidos Lisbonense, reconvertida en espacio cultural para exposiciones, diseñadores de todo tipo, mercadillos y cafés con mucho encanto. Se encuentra en la calle rúa Rodrigues de Faria 103, y para llegar hasta allí lo más sencillo es coger la línea 15 del tranvía. Dentro de los antiguos pabellones de ladrillo puedes encontrar de todo, desde una de las 10 librerías más bellas del mundo (Ler Devagar) hasta tiendas vintage o lo último en diseño nórdico. Te recomiendo visitarlo el domingo por la mañana, aprovechando que se celebra un mercadillo semanal, y quedarte allí a comer. Entre las múltiples opciones gastronómicas destacan La Cantina (el antiguo pabellón en el que comían los trabajadores) y 1300 Taberna. Para rematar la faena, no puedes irte sin probar la tarta de chocolate de Landeau Chocolate.

Lisboa consejos
  • Embaixada. Ribeiro da Cunha es un palacete neoárabe del siglo XIX transformado en “centro comercial”. Sus antiguos salones están ahora ocupados por diseñadores de moda, decoradores y arquitectos. El interior del patio columnado alberga un restaurante muy chulo. El sitio perfecto si quieres encontrar algo cuqui para regalar o decorar tu casa.
  • Pensão Amor. No solo de monumentos y fado vive el turista, un poquito de jaleo nocturno y bailoteo nunca viene mal. Este bar fue un antiguo prostíbulo para marineros y conserva ese aire de misterio en cada rincón… ¡si esas paredes hablasen! Todo el local está decorado en estilo rococó con muebles antiguos, el techo pintado como si fuese la Capilla Sixtina y divanes en los que tomarte un gin tonic.  Te aseguro que los ojos se te pondrán como platos cuando contemples las fotos antiguas de prostitutas en paños menores que decoran las paredes. Tranqui, no va a aparecer ninguna de ellas tras la cortina, hoy en día es uno de los bares de moda de Lisboa.
  • Convento do Carmo. Este “pin” seguro que aparece en todos los listados de cosas que ver en Lisboa. Es un antiguo templo gótico que fue destruido por un terremoto en 1755. Son ruinas, no tiene nada más en sí pero contemplarlas te corta un poco la respiración. Es una sensación extraña entre la opulencia de las iglesias a las que estamos acostumbrados y la sensación de abandono o angustia que provoca esta última. Te recomiendo que lo visites al atardecer.

Qué hay que saber para ir a Lisboa
  • Mirador de Sophia de Mello Breyner Andresen. En Lisboa hay muchísimos miradores, unos más turísticos que otros. De todos los que visité el que más me gustó fue éste, en la cima de Alfama con el castillo de San Jorge de telón de fondo.
  • Pizzeria Zero Zero. Cerquita de Embaixada, se come de lujo.
  • Pois Café. Se encuentra en Alfama, al lado de la Sé (catedral) y está muy bien para tomar el famoso brunch.
  • Confeitaria Nacional desde 1829. Una pastelería de las de toda la vida en la que también puedes degustar los famosos pasteis de nata o pasteles de Belém. Su especialidad es el Bolo Rei, un pastel con pasas, frutas confitadas y frutos secos que se vende entre noviembre y marzo. Curiosidad: la Confeitaria Nacional fue el primer lugar de Lisboa en tener teléfono.
  • A Vida Portuguesa. ¿Quieres comprar un producto artesanal típico de Portugal? Ésta es tu tienda. Jabones, juegos para niños, conservas, chocolates, licores y productos de cosmética con un packaging que enamora. A Vida Portuguesa es un proyecto creado por Catarina Portas con el que quiere recuperar la tradición portuguesa y los productos creados con cariño en el país luso.
  • Tienda de guantes a medida Luvaria Ulisses. Una tienda que sigue abriendo la puerta cada mañana desde 1925 se merece una visita y doscientas. Tanto si utilizas guantes como si no, no te vayas de Lisboa sin visitarla.

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Cosas curiosas de Lisboa con las que fliparás

  • Los castañeros pirómanos. No he visto algo igual en mi vida. No sé qué tipo de cachivache utilizan para asar las castañas pero eso no aprueba el famoso Pacto de París contra el cambio climático ni de lejos. Si cuando caminas por la calle, ves en la lejanía una “jumera” más grande que la bomba de Hiroshima, tranqui… es el castañero. Otro detalle que te resultará curioso es el aspecto de las castañas: son blancas. La cosa mejora cuando te las metes en la boca y descubres que… ¡eso blanco es sal! ¿Salllll? ¿Por qué razón? Ni idea, cosas de portugueses.

Qué se come en Lisboa
  • Olor a… ¿vegano? Bufff con este tema tengo mis más y mis menos. Puede que sea yo, mi nariz o mi cerebro pero NO puedo con ese olor. Realmente no sé si es olor a vegano o es una asociación que me he inventado porque me encantan las verduras, las frutas y todo lo que comen los veganos. Es un olor que no se parece a nada… no sé explicarlo pero Lisboa me huele así en muchos rincones. Si te ocurre lo mismo, por favor, ¡cuéntamelo!
  • Aceras para solteros. Lisboa no es una ciudad para ir caminando al “estilo ciclista” o en pareja, ¡y ya ni te cuento si vas con amigos! Allí lo que les mola son las aceras de 20 centímetros, esas en las que tienes que ir de lado haciendo rappel por la pared para que no te atropelle el coche o tranvía de turno. Mires donde mires verás hileras de gente caminando en fila india porque no les quedan otras “pelotinguis”. Curiosidad: el famoso adoquinado de las calles lisboetas fue realizado por presos a mediados del siglo XIX, ¡gracias por el tip Miguel!
  • La vida de espaldas al mar. Ni terrazas, ni chiringuitos, ni camareros con solera, ni jubilados paseando a las 7 de la mañana, ni jóvenes borrachos que vuelven a su hogar, ni niños con patines, ni parejitas de enamorados, nada. En Lisboa no hay rastro de paseo marítimo con un fin lúdico-turístico (a excepción del barrio de Belém). El último tramo de tierra firme que recorre los barrios de Alfama, La Baixa, etc. es un lugar medio abandonado, industrial y chunguete. Esto es algo que choca bastante comparándolo con España, cuyos pueblos y ciudades con mar tienen más sillas de terraza por metro cuadrado que tiendas de chinos.
  • Tranvía 28. La imagen por antonomasia de Lisboa es el tranvía y en concreto la línea 28 que recorre los barrios de Graça, Alfama, Baixa y Estrela. Un viaje en el 28 sí que es una Odisea y no la de Ulises…. irás más apretujado que las sardinas en lata pero merece la pena la aventura. Cada máquina tiene una capacidad de 58 personas, 20 sentados y 38 de pie, así que te tocará oler sobaquina sí o sí.

Cuánto cuesta el Tranvía de Lisboa

¿Dónde comer en Lisboa? Un restaurante romántico de toma pan y moja

La lista de buenos restaurantes en Lisboa es más amplia que la saga de La Guerra de las Galaxias, por tanto, elegir solo uno es complicadete.

Antes de nada, deja de lado esas ideas que quizá corran por tu mente del tipo:

Portugal es más pobre que España = Lisboa es más pobre que Madrid = se come como en Arzak por dos duros.

Va a ser que no. Como en todo Europa, para comer bien hay que pagarlo.

Si quieres acertar de pleno en tu elección de restaurante para una ocasión especial te recomiendo Clube de Jornalistas.

Lo reservé por las buenas críticas que leí en TripAdvisor (lo hacemos todos) y madre del amor hermoso. No le doy un 200 de puntuación porque no se puede.

El restaurante está un poco… a tomar viento, en una zona en la que no parece que haya “ná de ná” pero se te quitan todos los males nada más cruzar el umbral de la puerta.

Te reciben con una copita de champán para que vayas abriendo boca y una vez colocado en tu mesa… comienza la magia.

Servicio de 10, platos de 11. TODO increíble. Si te gusta el pescado, pide sí o sí el bacalao confitado, vas a llorar de emoción.

¿Dónde dormir en Lisboa? Un hotel boutique muy especial

Opciones, como en todos los lugares, tienes miles: hoteles con encanto, hoteles baratos, hoteles de lujo, hoteles boutique, hostales, casas particulares y puentes en los que echarte una mantita por encima.

Para todos los gustos y bolsillos.

A mí me gusta alojarme en lugares con alma, esos hotelitos en los que los dueños ponen todo su corazón para que los clientes se vayan encantados. Ese en el caso de A Boémia, un hostal de 4 habitaciones en el corazón de Lisboa.

Se trata de una casita que representa a la perfección la esencia de la capital lusa, una mezcla entre pasado y modernidad.

Las 4 habitaciones son pequeñitas pero decoradas con mucho mimo. Todos los productos son orgánicos (jabones, toallas, sábanas) y cada día te dejan un detalle en forma de dulce que levanta el ánimo a cualquiera tras un duro día de pateo por la ciudad.

¿Lo mejor?

Los desayunos.

Los realizan ellas mismas (las dueñas son hermanas) y cada día te sorprenden con algo diferente: tarta de manzana, pasteles de Belém, fruta, tostadas francesas e incluso… ¡tortilla de patata por ser españoles!

El salón-cocina en el que se desayuna es como una casita de muñecas, una pocholada.

La única pega es que no tiene ascensor y si tienes la “pata chunga” o algún problemilla en las piernas lo tienes jodido para subir la maleta.

aboemia

Y con esto y un bizcocho acabo mi guía por Lisboa para turistas raros.

No hagas como yo y tardes tantos años en visitar la capital de Portugal porque te aseguro que merece la pena.

Con mucho ♥️.

Marta

  firma marta

Qué hay que ver en Lisboa en 3 días
Blog de Viajes Mochileros

6 Comentarios

  • Juli dice:

    Agora eu tenho saude do portugal 😛

    Aunque no tiene traducción exacta como tal, describes a la perfección su significado. Es una de las expresiones más utilizadas y que por regla general más suele gustar a los turistas.

    Te doy mi enhorabuena por el post, es ameno e interesante, sin duda llevaba tiempo sin leer uno tan completo.

    Nosotros también hicimos una excursión en Lisboa, es una ciudad cuyo centro no es muy grande y gusta patearlo a pie por la belleza de sus edificios y la historia de los monumentos.

    Yo visité Lisboa durante mi erasmus en oporto y la verdad que portugal es como mi segunda casa ya.

    Un saludo ^^

    • Marta dice:

      Hola Juli

      ¡Muchísimas gracias! Tenía Portugal pendiente desde hace más años que la pera pero siempre lo dejaba de lado en plan: “bah, está al lado, ya iré algún día”.
      Después de conocerlo me arrepiento de no haber estado antes, me encantó. Tiene una esencia que pocas ciudades europeas conservan.

      Gracias por dedicar un ratillo a leerlo y comentar.

      Un abrazo.

      • Juli dice:

        Es injustamente desconocida… Pero bueno, siempre queda la posibilidad de volver 😛

        Gracias a ti por responder.

        Un saludo ^^

        • Marta dice:

          Hola Juli

          Tienes toda la razón. Ahora no nos queda más remedio que volver y volver y volver para compensarlo claro… 😛

          Un abrazo.

          Marta

  • susana dice:

    muchas gracias por los consejos, me he quedado flipada con lo del parking! ya lo hemos reservado. con esta entrada he descubierto tu blog y me ha encantado!

    • Marta dice:

      Hola Susana

      ¡No sabes cómo me alegro! Lo del parking es un puntazo porque sino te dejas los ojos pagando por horas…

      ¿Cuándo vais para allí? Disfrutad mucho y contadme qué tal a la vuelta, ¿vale?

      Un abrazooo

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