48 horas en La Habana: descubre cómo exprimir tu tiempo al máximo

Qué ver en La Habana en 2 días

Ahora mismo estás delante del ordenador de la oficina (tranqui que el jefe no mira) o despatarrado en el sofá (móvil en mano) o sentado cómodamente en tu trono y… tienes una sensación rara.

Una mezcla de emociones que van desde la alegría desbordante porque te vas una semanita a Cuba hasta el retortijón de angustia y nervios porque no sabes cómo leñes estirar el tiempo para ver todo lo que quieres.

Por tu cabeza ronda el pensamiento:

“48 horas = 2 días en La Habana,  ¿qué voy a hacer? Pufff, ¡no me va a dar tiempo “pa ná”!”

Quieres descubrir los lugares imperdibles de La Habana, esos rincones que guardan todo la esencia y tienes la cabeza loca.

Relaxxxx.

Al igual que tú, he pasado por estos momentos de organización y agonía. Por ello te he preparado un recorrido que te vendrá de rechupete para aprovechar al máximo tu tiempo en La Habana.

Lo primero es lo primero, comenzar a sentir la ciudad. Quiero que te metas de lleno en el ambiente cubano desde ya, aunque estés a tropecientos kilómetros de distancia.

Puedes sacar del cajón del olvido ese puro que le regalaron a tu padre en la boda de tu prima y lleva hibernando 10 años o la media botella de ron que te queda en el “armario de las botellas”.

Ponte cómodo, estira las piernas (si estás currando, no te vengas arriba con el desparrame) y…

DALE AL PLAY, nos vamos a La Habana, “mi amolll”.

Primera toma de contacto

Lo primero que sentirás cuando pongas un pie en el aeropuerto de La Habana es… un “caloraco” que no veas y la sensación de haberte montado en una máquina del tiempo a la España de los años 40.

Por la cinta transportadora de maletas verás fardos y fardos y fardos y fardos de algo parecido a mantas de cama, ruedas de coche, paquetes con formas extrañas y todo tipo de cosas inverosímiles que jamás pensaste que podían llevarse en un avión.

Cruzar el control de aduanas te llevará dos horas de rigor. Dos horas en las que pasarás por varios estados anímicos:

Euforia por llegar, incredulidad al ver la mini falda-uniforme de las oficiales del gobierno, desesperación, ganas de matar a alguien y derivados.

Tras esta particular travesía por el desierto, por fin saldrás a la calle y… tachannnn:

Aire cálido, una humedad del 300%, coches que no has visto ni en las películas, palmeras y música de fondo. Ahora sí que sí, ¡bienvenido a La Habana!

Pilla un taxi y comienza la aventura.

Lleva los ojos bien pegados al cristal y la lengua suelta porque no pararás de hablar en todo el recorrido con el taxista y flipar en colorines con lo que veas en la ruta hasta tu hotel o casa particular.

¿Dónde dormir en La Habana?

Puedes elegir hospedarte en un hotel (la mayoría se construyeron en la década de los 40) o en una casa particular junto a una familia cubana.

Reconocerás las casas particulares legales  porque fuera tienen un cartel en el que pone “Arrendador Divisas” y un número que corresponde al número de registro que le ha dado el gobierno.

En este artículo tienes una guía completa sobre Cuba y un programa de TV para que eches un ojo al hotel en el que me alojé y la casa particular que visitamos.

Después de dejar todos los trastos, coge fuerzas porque… ¡comenzamos la ruta!

Desde tu hotel o casa particular, dirígete al famoso Malecón de La Habana para contemplar el atardecer.

La Avenida del Malecón es uno de los puntos más concurridos de La Habana. Entre el asfalto y el mar se extiende un muro de 8 kilómetros que va desde el Castillo de San Salvador de La Punta hasta el Torreón de La Chorrera; dos de las fortificaciones erigidas contra los ataques de piratas y corsarios entre los siglos XVI y XVIII. (Si eres muy fan de los piratillas, echa un vistazo a este artículo).

Conforme va cayendo el sol, el muro se llena de gente y en menos de lo que canta un gallo te verás rodeado de peña bailando, cantando, fumando puros y cómo no… dándole al pimple.

En ese momento entenderás que, “hasta que se seque El Malecón”, no es “un decir” precisamente…

P.D. Noches de desenfreno, mañanas de ibuprofeno. El que avisa no es traidor.

Aviso.

Nada más llegar al hotel o casa particular, intentarás encender el móvil y conectarte al WIFI. Claro, no vaya a ser que haya un súper notición en cualquiera de los 800 grupos de Whatsapp que tienes…

Tengo una mala noticia:

NO CHUTA.

¿Ni en los hoteles buenos?

NO.

A ver si pensabas que el regreso al pasado no iba a ser doloroso… ¡ay alma cándida!

Como mucho podrás enviar un whatsapp y dando las gracias. Lo mejor es que lo asumas y pases las 1º vacaciones de tu vida desde que eras un bebé en modo: “adicto sin drogaína”.

Día 1 por la mañana. Inmersión en La Habana Vieja

Ringgg, ringgg. Suena el despertador y te levantas de un brinco.

Después de un buen desayuno a base de plátano (vas a terminar de plátano en todas sus variedades hasta el higo) y otros menesteres pon rumbo a la parte más antigua de la ciudad: La Habana Vieja.

Empieza tu recorrido por la plaza de la Catedral.

Entre palacios, soportales columnados y casas coloniales se alza imponente la fachada barroca de la iglesia más importante de Cuba, con 200 años de historia a sus espaldas.

El ambiente que se respira en esta plaza es mágico.

No esperes encontrarte una plaza enorme, ni el cuadrilátero más hermoso del mundo.

No.

Sin embargo, ese pequeño espacio abierto al cielo tiene un no sé qué que qué sé yo, un aura especial, algo que te transporta a otra época, que te atrapa.

dónde ir en La Habana Cuba
donde queda la habana vieja

Recomendación: busca a la señora Habana, una santera vestida de blanco y ataviada como la fachada de la catedral: barroca de pies a cabeza.

Esta pintoresca cubana que no se desprende de su puro habano ni con agua hirviendo, dedica su vida a echar las cartas y leer el futuro de todo turista que pase a su vera.

Siéntate en la silla y comparte un rato de charleta y cartas mientras os fumáis un puraco.

Te aseguro que creas o no en estos menesteres, la experiencia es inolvidable.

Cosas que no te puedes perder en Cuba

La señora Habana posando, estilo minimal. 😅

Después de escuchar qué futuro te espera, qué mejor plan que ir a celebrarlo (o ahogar las penas) a uno de los bares más míticos de La Habana: La Bodeguita del Medio.

Es una pequeña taberna con las paredes lleeeeenas de firmas, frases y dibujitos de la clientela que ha pasado por allí.

Hasta Hemingway dejó su impronta en la pared con esta frase:

“My mojito in La Bodeguita, My daiquiri in El Floridita” 

Pues ale, si lo dice Hemingway habrá que hacerle caso, ¡a ponerse fino de mojitos! (Antes de que te emociones, recuerda que estás en una de las zonas más turísticas y te la van a meter doblada en el precio peeeero, ¡no todos los días se está en La Bodeguita del Medio!, ¿no?)

Para bajar un poco “la alegría que llevas dentro”, será mejor que llenes el estómago en “El Paladar de Doña Eutimia”.

Puede que te hayas quedado un poco loco al leer eso del “paladar”.

Tranquilo, no tienes que meterle la lengua hasta el corvejón a esta señora.

Los “paladares” son la forma de denominar a los restaurantes típicos cubanos, y éste es uno de ellos. Comida sencilla a base de arroz, pollo, plátano y frijoles, su plato estrella junto a la “ropa vieja” (carne de cordero).

Cuba lugares de interés

Día 1 por la tarde. Pateo nivel Dios

Con el buche lleno y una modorra de tres pares de narices, lo mejor será que comiences el paseo por una de las calles peatonales más famosas de La Habana, la calle Obispo.

La tontera te desaparecerá pronto entre tanto impacto visual y sonoro:

  • Salsa.
  • Gente bailando.
  • Una señora gritando desde la ventana a otra de 15 portales más al norte.
  • Un gato dentro de una cesta que está siendo remolcado por la fachada de una casa…

Te aseguro que esa calle tiene más vida que una residencia de estudiantes mixta.

Con la adrenalina de nuevo a tope, pon rumbo a la plaza Vieja. Es la plaza más antigua de La Habana aunque los edificios que puedes contemplar hoy en día datan de 1700. Está llena de puestecillos con libros de segunda mano sobre Fidel, Ché Guevara, Camilo Cienfuegos y la revolución cubana.

Qué ver en Cuba en una semana

Curiosidad

Si giras tu mirada al este de la plaza, verás un templete neoclásico con una ceiba (árbol en su interior). Ese es el lugar en el que se cree que fue fundada la ciudad de San Cristóbal de la Habana en 1514.

Cada víspera del 16 de noviembre (día en el que se fundó la ciudad), los habaneros realizan una especie de ritual en el que dan tres vueltas a la ceiba en silencio, echan una moneda y piden un deseo (el de unos cuantos ya me lo imagino… 😬).

La ceiba no es la original, después de todo lo que ha ocurrido en esta isla… no le pidas peras al olmo.

Se ha reemplazado varias veces y la actual lleva plantadita 50 años. Espero que tenga un jardinero que maneje bien el tema del riego porque como se parezca a mí, la ceiba la lleva clara…

De la plaza de Armas cambia el rumbo hacia otra parte de la Habana Vieja, la plaza Vieja (como te he comentado antes, no es la más vieja… esto parece un acertijo).

Nada más entrar en este espacio cuadrado vas a pensar:

Pero… ¡si estoy en España de nuevo! ¡Esto parece la plaza de mi pueblo!

La plaza Vieja es muy parecida a cualquiera de las plazas mayores que tenemos en la madre patria. Te darán ganas de sentarte en una terraza y pedir una caña con media tapita de callos.

¡Ehhhh, despierta!

¡Estás en Cuba! Cambia la cerveza por un mojito y los callos por una ración de ropa vieja.

Día 1 por la noche: Noche loca y meneo de cadera

Después de tanto pateo ya tienes los pies y la cadera más que entrenada para una sesión de baile (por llamar de alguna forma a eso que haces cuando te mueves al escuchar música 😅 ).

No te agobies si Dios te dio una cadera de madera de roble como a mí… a cambio seguro que apoyas el codo en la barra como nadie y mueves la cabeza mejor que un pollo con parkinson. Cada uno tiene sus virtudes…

Con un salto de tripe caracola y meneo lateral oblicuo, plántate en la puerta del restaurante Floridita.

Es uno de los lugares que solía frecuentar Hemingway y del que destacaba su impresionante daiquiri.

Todavía no tengo claro si este hombre llegaba con mucha lucidez de la Bodeguita del Medio para catar los daiquiris del Floridita pero oye… no vamos a ser nosotros los que le llevemos la contraria.

¡Marchando una ronda de daiquiris!

¿El sitio es para turistas y te la van a clavar con el daiquiri?

¿Merece la pena conocerlo? También.

El bar tiene un rollo antiguo muy chulo, hay música en directo y te metes de lleno en la locura cubana.

Obviamente, hay muchos bares más baratitos en los que dan unos combinados que levantan el sombrero perose trata de recorrer lugares míticos de la historia cubana y éste, es uno de ellos.

El Floridita

  • Dirección: Obispo, La Habana, Cuba
  • Teléfono:+53 7 8671300
  • Horario: todos los días de 11 mañana  a 12 de la noche.

Si no has tenido suficiente con la fiesta y el baile porque eres de los que revienta la plataforma de la disco cada noche… pásate por La Fábrica de Arte Cubano (F.A.C).

  • Dirección: Calle 23 esquina 11, Vedado
  • Teléfono: +53 7 8382260
  • Horarios: De martes a sábado, de 8:00 a 4:00 h. Domingos y festivos de 8:00 a 2:00 h.

 

Día 2 por la mañana: entre callejones

Si la noche anterior lo diste todo en La Fábrica de Arte Cubano, te tocará otra dosis de ibuprofeno en vena porque el día se presenta intenso.

Si tienes la suerte de que tu visita a La Habana cae en domingo, acércate hasta el callejón de Hamel en uno de los coco-taxis (una especie de moto con forma de huevo).

El callejón de Hamel está situado en el barrio de Cayo Hueso, muy cerca del Malecón y se hizo famoso por albergar el primer mural urbano de la cultura afrocubana.

Adentrarte en el callejón es como meterte en una película de Tim Burton, un lugar de fantasía donde la creatividad se puede ver, escuchar, probar, oler y sentir.

Callejón de Hamel

Cuando salgas de allí, dirígete a recobrar fuerzas a la heladería Coppelia, la más famosa de todo Cuba.

Eso sí, tendrás que hacer cola como todo hijo de vecino, al estilo cubano. Aunque parezca que no haya nadie, la cola está dispersa pero completamente controlada.

Día 2 por la tarde: vida revolucionaria

Lo primero que te aconsejo es que alquiles un almendrón.

Quizá estés pensando…

¿Y eso qué es lo que es? ¿Un Mangum nuevo? ¿Una peladilla de Bilbao?

Los almendrones son los típicos coches antiguos de los años 30, 40 y 50, una de las imágenes más características de La Habana.

almendrón Cuba

Corinna, nuestro taxista y yo disfrutando de las vistas habaneras.

¿Por qué hay tantos coches antiguos en La Habana?

La mayoría de coches pertenecen a marcas americanas y llegaron a Cuba gracias a la amistad que Fulgencio Batista (dirigente/dictador cubano) tuvo con los EE.UU. durante su gobierno.

Con la revolución del 59 y posterior subida al poder de Fidel Castro, se cortó el grifo del comercio y en Cuba solo entraron coches de marcas rusas que no consiguieron desbancar a los flamantes Chevrolet y Cadillac americanos.

El paseo privado en almendrón (existen otros que funcionan como taxis colectivos) cuesta unos 30 CUC (30€) y la experiencia es la pera limonera.

Recorrer toda La Habana con el pelo al viento en un coche de los años 50 es… BRUTAL.

Puedes acordar diferentes paradas en barrios como el Vedado, Centro Habana, etc.

La Plaza de la Revolución. Es una de las plazas más conocidas del mundo, una explanada enooooorme donde Fidel Castro daba sus “amenos” discursos de 10 horas bajo un sol abrasador. 😣 

Lo primero que llama la atención es una especie de monolito blanco que honra a José Martí, el primer “libertador” de Cuba que luchó por la independencia de Cuba contra España.

La plaza está llena de propaganda antiimperialista y en dos de sus edificios se alzan algunos de los rostros más conocidos de la revolución.

Uno de ellos es el de Camilo Cienfuegos y la frase “vas bien Fidel”.

Entre Fidel Castro y Camilo tenían una especie de gracia-broma en la que Fidel siempre preguntaba:

  • Fidel – ¿Voy bien Camilo?
  • Camilo- Vas bien Fidel

Junto a esta imagen y eslogan se levanta otra, conocida mundialmente:

La imagen del Che Guevara con el eslogan: Hasta la victoria siempre.

Esta frase corresponde a la despedida de la última carta que el Ché envío a Fidel antes de morir.

lo mejor de cuba para visitar

Vuelve a tu flamante descapotable y recorre todo el barrio del Vedado que creció al calor de las buenas relaciones con EE.UU. Sigue quemando rueda por Centro Habana, el barrio que separa Habana Vieja del Vedado.

En Centro Habana se localizan el Capitolio, la Real Fábrica de Tabacos Partagás y el Museo de la Revolución.

Puedes decirle “chao bacalao” al taxista y quedarte por esta zona para visitar tranquilamente alguno de esos lugares o todos, al gusto del consumidor.

Día 2 por la noche: hasta pronto Habana

Después de 2 intensos días por La Habana, toca despedirse de esta bella damisela.

Llena el buche en el Hotel Ambos Mundos (hotel en el que se hospedaba Hemingway), situado en la Habana Vieja o date un homenaje en la azotea de La Guarida.

Un restaurante de primera para decirle adiós a La Habana por todo lo alto.

Sí, La Habana es viejuna y tiene las paredes desconchadas pero su alma late como un bebé de dos meses.

La mezcla de culturas, tradiciones, religiones y lenguas han convertido esta ciudad costera en un lugar único, un destino atrapa corazones.

Nada en el mundo se parece a La Habana. Vívela.

Échale un ojo al programa de televisión “Viajeras con B – Cuba”.

En él, puedes ver a Corina Randazzo y a una servidora recorriendo la perla del Caribe a través de un montón de actividades de todo tip

Si quieres hacer un viaje parecido al nuestro, pásate por cualquier agencia de B the travel brand y echa un ojo a las posibilidades que te ofrecen.

 Y cuando vuelvas… ¡cuéntamelo todo!

Blog de Viajes Mochileros

2 Comentarios

  • Dani dice:

    Hola, Marta!
    Qué bien escribes, ¡has conseguido transportarme a la Habana desde mi sofá!
    En una semana salimos para Cuba y vamos a seguir tus recomendaciones para nuestros días en la Habana.
    Enhorabuena por el blog. Tienes un nuevo seguidor desde ya!
    Saludos!

    • Marta dice:

      Hola Dani

      ¡Muchas gracias! Leer este comentario es el mejor halago que existe. 😁

      Disfrutad mucho de Cuba y ya me contarás qué tal, ¿ok?

      Un abrazaco enorme.

      Marta

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